Aeropuerto.

Los aeropuertos, son lugares donde operan las compañías de transporte aéreo. Para el caso que nos ocupa, nos vamos a referir al transporte de pasajeros, ya que hay aeropuertos destinados únicamente al transporte de mercancías.

Todos los aeropuertos constan de dos partes, la zona de pistas y la terminal. En la primera es dónde realizan sus operaciones las aeronaves, despegue y aterrizaje, aprovisionamiento, mantenimiento etc.

La segunda es la zona destinada al tránsito de pasajeros hacia y desde los aviones situados en la zona anterior. Es la que nos interesa conocer más, ya que es la única a la que vamos a tener acceso (con condiciones, eso sí). En ella realizaremos los trámites necesarios para poder abordar el vuelo que nos llevará a nuestro destino.

Con el auge del transporte aéreo, muchos aeropuertos han tenido que renovarse, y se han construido como verdaderas joyas arquitectónicas, con prevalencia del cristal y el acero, techos altos con sensación de espacios amplios, y suelos pulidos y resbaladizos. Si, a veces la arquitectura y la funcionalidad no van de la mano, y estos edificios emblemáticos de las ciudades que los poseen no están exactamente pensados siempre para el confort del pasajero.

Los antiguos aeródromos, que los mayores echamos de menos, donde se embarcaba por escalerilla y se iba caminando hacia el avión, han pasado a la historia. Los modernos aeropuertos, son en algunos casos, verdaderas ciudades que están abiertas 24 horas al día y cuentan con centros comerciales y hoteles de primer nivel. Para los románticos, siempre existen aeropuertos más pequeños en destinos con poco tráfico aéreo, bien por lo exclusivo (y caro), del sitio donde se ubican, o por todo lo contrario.

Lo que suele ser común a todos ellos, es el ritual y los servicios que le dan soporte, a ese tránsito del recibidor hasta el avión que nos espera (recordad que eso ya no pasa, como hace años que viajábamos siempre los mismos, y más de una vez nos esperaban mientras corríamos por la pista, no más tampoco). Nada más entrar en la terminal (¡Ojo, porque suele haber varias!), nos dirigimos al mostrador de facturación de la compañía aérea con la que vamos a volar. Una vez hemos dejado nuestro equipaje, deberemos pasar el control de acceso desde dónde ya estamos en la zona de embarque y sólo nos queda el control de pasaportes en función de nuestro destino. Mientras no nos dirigimos a la puerta de embarque para tomar el vuelo, tenemos a nuestra disposición la zona comercial, la de restauración, o la sala vip si somos merecedores de ella. Ya os habréis dado cuenta, que las compras son más de oportunidad que de conveniencia.

Si volvéis de viaje, acordaos de pasar a recoger las compras que habéis realizado en las tiendas con devolución de impuestos de la ciudad desde la que salís, justo después de pasar el control de pasaportes. Esas suelen ser compras que merecen la pena, ya que el ahorro es real.

A la llegada a destino, nuestra secuencia sería pasar el control de pasaportes y el control de equipajes, antes de llegar a la zona de alquiler de vehículos, taxis, amigos, metro, bus, taxi, tren… Exactamente las mismas formas de llegar, suelen ser las que tenemos para salir.

 

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